viernes, 7 de marzo de 2014

Reflexiones Nocturnas

¡Hola! Madre mía, hace casi un mes que no escribimos nada... se suponía que el blog iba a estar siempre activo, pero ya nadie escribe nada, se ve que hemos perdido la inspiración. También es cierto que es que últimamente el tiempo pasa demasiado deprisa... hace nada escribí la entrada sobre Los Miserables, parece que fue hace dos días y ahora resulta que hace un mes... Pero bueno, hoy voy a escribir por escribir, en verdad no tengo nada interesante sobre lo que hablar, pero es por dar señales de vida más que nada.

Quiero comentar dos cosas. Lo primero es un reflexión personal, y es que hace unos días he pasado una gripe horrible. Un lunes empecé a encontrarme mal, empecé a tener congestión nasal y a dolerme la garganta. A partir de ahí he pasado dos semanas malísimas, con un dolor de garganta que no se puede describir, yo jamás he pasado una gripe tan mala, de verdad... Pasé dos noches sin poder dormir, sentada en el brasero viendo programas del tarot. Estaba todo el día tomando pastillas joanola, miel a cucharadas, lizipaina, caramelos pistolines... Y nada, el dolor no se pasaba, y no podía ni hablar, y tampoco podía respirar por la nariz por la congestión... En esos momentos te das cuenta de la suerte que tienes cada día que te despiertas sin ningún problema ni dolor, y te sientes estúpida por no saber apreciar tu salud. Deberíamos dar gracias cada día por cada milímetro de nuestro cuerpo que no nos duele; y es que en el momento en el que te duele algo, aunque sea una muela, te das cuenta de lo que significa estar bien.
Estos días pasados lo hubiera dado todo por poder dormir tranquila, y me prometí a mí misma apreciar más lo que tengo en cuanto me encontrara bien. Pero claro, ahora que me encuentro bien se me olvida, y no lo aprecio tanto. Supongo que las personas somos así, pongo de manifiesto la famosa frase de "No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos".

Y ahora ya dejo de hablar como una abuelita, y quiero dejar un pequeño cuento reflexivo (o no sé cómo se llama), que leí hace unos días en una revista y que me pareció muy interesante.

Un hombre al que todos tenían en buena consideración fue culpado injustamente del asesinato de una mujer. El verdadero criminal era un hombre muy poderoso y había movido todos los hilos para buscar un cabeza de turco de su horrendo acto. El falso culpable fue llevado a juicio sin dilación y pocos confiaban en que fuese declarado inocente. Tal era la influencia del poderoso asesino que hasta compró al juez, quien dispuso todo para mantener las apariencias de un juicio justo. Así, el magistrado dijo al encausado: "Dejaremos en manos del Señor tu destino. Escribiremos en dos papeles las palabras "culpable" e "inocente". Tú escogerás uno y será Dios quien decida". El mal juez había preparado una trampa: en ambos papeles escribió "culpable", de modo que nada importaría cuál fuese la elección.
Llegado el momento de la verdad, el hombre, ante el asombro de todos los que allí estaban presentes, cogió uno de los papeles y se lo tragó. Cuando el juez, indignado, le preguntó cómo sabrían el veredicto, respondió: "Es muy sencillo, sólo hay que leer el papel que queda para saber qué ponía el que me tragué". Y es que, por más difícil que nos parezca una situación, siempre hay una salida.

¿Qué os parece? A mí me gustó mucho este texto por lo dicho: que de todo se puede salir. Lo importante es no darlo todo por perdido, luchar, y pensar las posibles soluciones hasta dar con la salida. Puede que a nosotros nunca nos pasé como al hombre que fue injustamente acusado, pero puede que en la vida se nos presente otras circunstancias que nos resulten abrumadoras y pensemos que no hay solución, pero yo creo que siempre la hay.

En fin, aquí os dejo éstas dos reflexiones, esperando que os animéis a escribir pronto, que ya hecho de menos leeros. Y bueno, también comentar que ¡ya mismo es mi cumpleaños! 18 años ya... madre mía... supongo que parece poco, pero en verdad a mí me parece algo súper importante, y me da miedo que llegue ya el día y tenerlos oficialmente. Los 18 son símbolo de madurez e independencia, y yo no sé si estoy preparada para asumir esos cargos. Pero bueno, la vida es así, ¡no se puede parar!


Un abrazo a todos,

1 comentario:

  1. Es verdad lo que dices, Andrea.
    Con astucia y poniendo todo lo que esté a nuestra disposición de todo se puede salir. :)
    Un saludo.

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