miércoles, 6 de agosto de 2014

Nuestros veranos


¡Muy buenas a todos! por determinados motivos no he podido escribir durante un largo periodo, además la falta de tiempo y los exámenes me quitaron la inspiración y las ganas de crear. Tras casi más de un mes de descanso y de tranquilidad creo que me siento capaz de escribir algo sólido. Como en esta entrada no tengo nada pensado creo que dejaré los temas específicos y me centraré en un tema más amplio. Hoy voy a escribir sobre el verano. Para mí es la mejor estación del año, sé que hace calor y que si sales a la calle durante el mediodía puedes acabar mal, pero en el fondo se pueden hacer muchísimas  más cosas que en cualquier otro momento del año. El verano siempre es muy esperado por todos. Por ello, cuando llega hay que saber qué hacer, hay que aprovecharlo al máximo  e intentar no quedarnos estancados durmiendo o comiendo helados en el sofá. Posiblemente las mejores cosas que me han ocurrido en la vida y los mejores recuerdos que conservo han ocurrido en verano. Sin ir más lejos nací en verano y eso también ha hecho esta estación sea bastante especial para mí. Ahora voy a contar algunos de los momentos más característicos del verano que seguramente todo el mundo ha vivido en casi todos los veranos y algunos más personales.

Los globos de agua

Los globos de agua han llenado nuestra infancia, cuando llegaba el verano yo siempre estaba deseando de comprarme un paquete y de ir corriendo al  grifo para llenarlos y tirarlos por donde creía oportuno. Es una cosa que se va perdiendo con los años, ahora ves los globos de agua y no te llaman tanto la atención, pero merece la pena recordarlos y saber que fueron  motivo de felicidad y diversión durante muchas tardes estivales. Otra cosa que pasaba con los globos de agua es que algunas veces se te rompía la boquilla y dejabas  el grifo lleno de anillitas de goma de distintos colores, también si llenabas muchos y no te cabían en las manos tenías que cogerlos con las dos manos y aproximarlos a tu cuerpo par que no se te cayeran y en algunas ocasiones alguno que otro por manos del demonio reventaba solo y te dejaba empapado de agua. Otra cosa que a todo el mundo se le ocurría era intentar llenarlo lo máximo posible. Algunas veces el globo aguantaba pero otras reventaba y volvías a acabar empapado.


Los globos de agua "guantes de goma":

En mi caso, cuando se me acababan los globos de agua me quedaba con más ganas de seguir jugando, así que buscaba por mi casa algo que pudiera servir de globo, lo más parecido eran los guantes de látex o goma, servían bastantes bien e incluso estaban mejor que los globos de agua, se podían llenar muchísimo más y no reventaban hasta que los tirabas muy fuerte. Si los llenabas y los agitabas el agua pasaba toda a un solo dedo y estaba bastante gracioso.

La piscina:

Hoy día tenemos piscinas de invierno y podemos disfrutar de la piscina prácticamente todo el año, pero para mí la piscina es clásica del verano. Podemos tomar el Sol y estar al aire libre, es una sensación única, que no puede ser simulada en las piscinas cubiertas.  Hay que intentar ir a la piscina aunque no se tengan muchas ganas porque una vez que vas te lo pasas en grande y pasas toda la hora de calor en la calle, de lo contrario te quedas en tu casa sin salir y viendo la tele. Por ejemplo, ver la tele o estar con el ordenador es una cosa que se puede hacer en cualquier momento del año, por ello es necesario hacer las cosas que solo se pueden hacer en el momento adecuado. Por otra parte, recuerdo las piscinas pequeñas de plástico, son también características de nuestra infancia, podías refrescarte y pasarlo bien sin tener que salir de tu casa. Lo malo que tenían es que se llenaban de  hojas e insectos constantemente y había que taparlas y en muchas ocasiones con algún chinillo o algo se pinchaban y se te vaciaban enteras, aunque en verdad merecían la pena.

La piscina de barro:

La alternativa a cualquier piscina es la piscina de barro, si en alguna ocasión quieres bañarte en una piscina y no tienes ninguna en casa prueba a hacerla tú mismo. La piscina de barro es una piscina que como es nombre indica está hecha de barro. Solamente la hemos hecho en una ocasión en un verano de hace ya bastantes años, la hicimos Andrea y yo en mi huerta. En un principio no iba a ser ni una piscina solo estábamos jugando a hacer un agujero y a sacar tierra, pero al final se nos fue un poco la mano y sacamos tanta tierra que cabíamos nosotros dentro y vimos claramente la posibilidad de hacerlo piscina. Fuimos a por la manguera y la llenamos de agua y al poco rato estuvo lista. Allí estuvimos toda la tarde jugando y bañándonos, la verdad es que estuvo muy bien.

La playa:


La playa posiblemente sea el símbolo del verano junto al Sol. Todo el mundo la usa en anuncios, en películas... Sin duda alguna la playa es maravillosa, ver hasta el horizonte todo lleno de agua, saber que es el final del mar y el principio del continente o viceversa. La playa siempre transmite sentimientos positivos, allí sí o sí te lo acabas pasando bien aunque te quemes como una gamba. Las veces que he ido siempre las he vivido de un modo diferente y único.  Siempre hay algo que hacer para pasarlo bien. Te puedes bañar tranquilamente, puedes jugar con las olas, puedes jugar con la tierra, acostarte un rato en una hamaca... La playa se puede disfrutar tanto durante el día como por la noche, durante la noche también está muy bien. El agua está mucho más caliente y si hay luna se ve muy bien, las veces que he estado de noche mientras mi padre pescaba me lo he pesado incluso mejor que cuando he ido durante el día, ya que te ahorras de pasar calor y de la gente.



La pitiplaya:

La pitiplaya es una especie de playa que conseguimos simular en el rio de nuestro pueblo el año pasado. Debido a la subida del Rio Genil que tuvo lugar durante los meses de lluvia la orilla del rio por una zona de la pitilla quedó con una gran acumulación de arena que se asemejaba a la orilla de la playa. Todos nosotros aprovechamos las condiciones y lo usamos como playa, íbamos frecuentemente a bañarnos, a jugar en la arena haciendo castillos...

Los polos y helados:

Un verano sin helados, polos o granizadas no es un verano. Los helados están disponibles en todas las estaciones del año en cualquier supermercado pero no los mira ni los perros, el verano anima a comer y a disfrutar de los helados. Los polos sirven para refrescarnos un rato y permitirnos aguantar la calor como sea posible, están muy buenos y la verdad es que reconfortan aunque su valor nutritivo sea mínimo. A mí me gustan más los helados que los polos o granizadas, aunque para gustos están los colores. En mi caso, cuando no tenía helado en casa, los hacía yo mismo usando los moldes estos de plástico que se utilizan para preparar cubitos de hielo. Yo en vez de echar agua echaba un vaso de leche con cola-cao o un zumo de biofrutas, cuando estaba el molde lleno lo introducía en el congelador y cuando pasaba un rato y ya se empezaba a congelar le clavaba palillos de dientes que después me servían de palo para agarrarlos y sacarlos. La verdad es que quedaban bastante bien y estaban muy buenos, ya hace mucho que no hago porque casi nunca me faltan los helados, pero no estaría mal hacer algún día de estos.

Bueno veo que se me empieza a alargar un poco la entrada, por mí podría seguir recordando y sacando muchos más símbolos representativos del verano, pero prefiero quedarme con estos pocos. Me gustaría que dejarais en los comentarios más cosas que os hayan ocurrido en vuestros veranos o simplemente que me digáis qué es lo que más os gusta del verano y qué representa para ustedes esta estación...Por mi parte nada más, decir que me ha agradado volver a escribir y que también me han encantado las entradas que han sido publicadas con anterioridad, las he seguido muy de cerca y las valoro de forma positiva, han sido todas muy buenas y constructivas. ¡Hasta la próxima!


1 comentario:

  1. Cuantísimos recuerdos, sobre todo lo de los guantes de goma jajajaja (Soy Xeku)

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