miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Prefieres buscar o descubrir?

Imagina que vas de compras a buscar un modelo de zapatos que te gustan mucho.

Seguro que lo primero que harás será ir a la zona de tiendas que conozcas. Aunque esas tiendas tengan chaquetas, gorras y cosas que normalmente te llamarían la atención, tú sólo vas a por esos zapatos. Tienes tantas ganas de tener ese modelo…lo quieres, lo necesitas… y no te das cuenta que esa tienda tiene un montón de cosas que podrían gustarte.Lo mismo ocurre al buscar pareja, un grupo de colegas o tu mejor amigo. Funciona exactamente de la misma manera. El hecho de buscar algo en concreto condiciona lo que vas a encontrar, y si vas directo a esas tiendas te estarás perdiendo otras muchas, incluso con mejores precios.Y mientras buscas ese modelo de zapato específico, puedes estar perdiéndote todas esas chaquetas y gorras de tu alrededor.

Cervantes dijo una vez:
"El que no sabe gozar de la aventura cuando le viene no debe quejarse cuando pasa"
Y yo, personalmente, baso parte mi vida en una analogía que bauticé como ” las puertas entreabiertas”.

Aunque suene raro, cada vez que conozco a una persona me imagino un número infinito de puertas delante de mí. Y cada una de ellas puede contener algo distinto detrás. A lo mejor una nueva amistad, un lío de una sóla noche o, quizá, el amor de tu vida. O, no sé, igual ese amor especial que no es amistad y no es sólo sexo y que no sabes muy bien cómo explicarlo porque, entre el blanco y el negro, hay un sinfín de tonalidades de gris. Apuesto a que ya habías escuchado esa frase antes. Plantéatelo así. Si solo buscas un lío de una noche, quizá te pierdas a ese amigo especial. Si te cierras a tener sólo amor, puede ser que se te pase la mejor noche de sexo que hayas tenido jamás. Si sigues buscando sólo amistad a lo mejor no conocerás al amor de tu vida.

Creemos que todo lo que hacemos lo pensamos de una manera racional, y que nuestros instintos son cosa del pasado. ¿Tú te consideras una persona racional? ¿Totalmente dueña de sus actos y de todo lo que haces? Son muchos los instintos que nos mueven todos los días… muchos los instintos que creemos no tener y que luchamos contra ellos. ¿Por qué no nos guiamos más por lo que sentimos de manera irracional e inexplicable? Por las mariposas, por el nudo en el estómago… y no por lo que pensamos o nos hace pensar la sociedad podrida de prejuicios en la que vivimos. “Ah no! yo es que se lo que busco. Quiero una pareja que me quiera, que me mime y que valore lo que hago y que me haga sentir especial“. A ver ¿hablamos de enamorarnos o de pedir una hamburguesa en un restaurante cualquiera? No sé… que tal una vida donde arrepentirnos de lo que hemos hecho y no de llevarnos el “¿y sí?” a la tumba.

Si decides dejar las puertas entreabiertas, si decides no prejuzgar…¡no os podéis imaginar la cantidad de experiencias que se pueden llegar a vivir! ¿Sabéis cuántas veces me han mirado por encima del hombro y me han dicho: ” ¡estás loco! esas cosas pasan solo en las películas”.Os puedo asegurar que eso no es verdad, y también os puedo asegurar que ninguna de esas cosas llevaba la etiqueta de “es lo que se debe hacer”, “es lo mejor para mi futuro”, ” es lo que me conviene”, “qué pensarán de mí”. ¿ De verdad es más importante toda esa basura que tu felicidad? Porque yo creo que no.

Recuerdo algo que leí no hace mucho que decía: “Explicar un sentimiento es como entender la poesía, tú tienes tu metáfora y yo tengo la mía”. Lo que quiere decir es que cada uno entiende lo que siente de una manera distinta y cada uno tiene puntos de vistas diferentes, incluso sobre una misma cosa, pero a mi parecer, para tener un opinión válida de algo, debes haberlo vivido primero.

Quizá os suene esta escena: “Hijo, cómete la verdura…mamá, es que no me gusta…cómo sabes que no te gusta si ni la has probado?”. ¿Sabes por qué tanta gente se rodea de personas equivocadas? Porque dicen que no les gusta la verdura cuando jamás la han probado. Se pasan la vida buscando algo que piensan, sin darse la oportunidad de descubrir algo que sienten.