miércoles, 18 de febrero de 2015

Annie 1999 vs. 2014

El fin de semana pasado vi la película "Annie". Es una película que en su versión de 1999 marcó de alguna forma mi infancia.
Annie es la historia de una huérfana que vive en un orfanato, con la esperanza de que sus padres algún día vuelvan a por ella y con el único recuerdo de un colgante y una carta suya.
Es una niña con mucha fuerza; con la energía y alegría típicas de la infancia. Esa alegría que le hace falta a más de un adulto. Pronto ve como un inesperado giro casual cambia su vida y hará que ella misma pueda cambiar la vida y la visión del mundo de los demás.

Como digo, cuando era pequeña me encantaba esta película, especialmente porque es medio musical y salen canciones que se te quedan marcadas para siempre. Cuando me enteré de que habían hecho una nueva versión supe que no me iba a convencer, pero aún así fui a verla y bueno, no puedo compararla con la versión antigua, pero no está mal. Me alegra que se hagan nuevas versiones de películas antiguas para que las nuevas generaciones se animen a disfrutar de historias preciosas que a otros nos marcaron en su momento.

El único punto negativo que veo es que las canciones no encajan bien con el resto de la película, se nota demasiado el doblaje y yo creo que el motivo es que le han puesto demasiada instrumental, mientras que en la versión la instrumental era muy suave, casi se escuchaba solamente la voz y parecía más... real, te metía más en la historia.

Sin duda yo me quedo con la versión con la que crecí, pero recomiendo ver la nueva versión ya que se han introducido algunas escenas modernizadas que a mi parecer tratan la discriminación y la ceguera que les produce a los hombres el acceso al poder y cómo se llegan a olvidar que hay vida y sentimientos más allá de los objetivos superficiales.

Un abrazo, os dejo una canción de la versión antigua y otras de la moderna :)




miércoles, 11 de febrero de 2015

Sentimientos Rechazados

Hola a todos, siento mucho mi ausencia. Sé que llevo mucho tiempo sin publicar nada y sin hacer acto de presencia. Pido disculpas a todos los lectores. Pese a que aún corre el periodo de exámenes universitarios, me siento preparado para compartir con todos ustedes algo desde hace tiempo guardo en el tintero de mis pensamientos. Es una idea que alguien me propuso durante un debate y he decidido dar mi opinión libremente sobre el tema que en su día tratamos.

¿POR QUÉ RECHAZAMOS SENTIMIENTOS QUE PENSAMOS QUE NOS HACEN DÉBILES?

La verdad es que, cada vez con más frecuencia, hay gente en el mundo que siente miedo de sus propios sentimientos ¿Por qué una hermana no es capaz de decirle a la otra que la quiere y la echa de menos si realmente lo siente? ¿Por qué no podemos hablar de nuestros sentimientos con la persona a quien están dirigidos? ¿Por qué directamente rechazamos la existencia de esos sentimientos? Son preguntas que surgen en muchas ocasiones y es duro para la persona que lo siente.

Siempre digo que para querer a alguien, sea un hermano, un amigo o una pareja, hay que quererse a uno mismo. “Nadie te querrá jamás igual que te puedes querer tú mismo”. Me entristece pensar que, por desgracia, hay personas que no tienen tan buen concepto de sí mismas y les cuesta muchísimo trabajo abrirse a los demás, darse a conocer tal y como ellas son. Son personas que muestran una enorme inseguridad en sí mismas y en los demás. Quiero decir con esto que, desde mi punto de vista, si alguien siente tanta inseguridad en sí mismo, debe sentir una especie de “desconfianza”, por llamarlo de algún modo, hacia la gente, y esto se debe a que esa persona no es capaz de llevar el control de su estabilidad emocional ni de su vida y se siente muy vulnerable y débil. Cuando esa persona es consciente de ello, es normal que necesite retomar las riendas de su vida. Para cumplir este propósito debe mostrar cierta fortaleza y dureza hacia todo lo que sienta que puede hacerle daño o que puede hacerle perder el control de su vida.

Esa fortaleza es como una barrera que la persona pone entre ella misma y el mundo que la rodea para evitar que nada la perturbe. Se va poco a poco desligando de la sensibilidad y se va sumergiendo lentamente en sí misma para encontrar la clave de su inseguridad y su incapacidad para decidir qué hacer con su vida.

Por un momento, vayamos a la otra cara de la moneda. ¿Qué son los sentimientos? ¿Qué es el amor? El amor, referido no solo a la pareja, sino a un amigo, un pariente cercano o inclusive a uno mismo, es “desear el bienestar físico y mental de la persona a la que se ama y el de uno mismo”, en otras palabras, es querer para otra persona lo mismo que para ti. Si ahondamos más en este concepto, el extremo más absoluto sería el amor por la pareja o los hijos. ¿Qué es ese amor? Ese amor es desear para la persona que se ama el mejor bienestar posible, aun teniendo que sacrificar el nuestro propio en ocasiones, solo por amor, por voluntad propia. Es entregarse al máximo.

Retomemos el camino primigenio. Si alguien no se siente querido por sí mismo y se siente inseguro, ¿cómo creéis que se sentiría si sintiese algún tipo de amor por otro: sea amigo, hermano o pareja? Yo sinceramente pienso que sería extraño para esa persona, que ni siquiera puede “sentirse segura de sí misma” o “mantenerse estable sin que nada le afecte”, tener que depender así de pronto de alguien, unir su estabilidad emocional a él. Esta persona no tiene una personalidad tan definida y firme como para dejarse llevar por el amor hasta ese punto.

Si esta persona ha creado esa fortaleza ha sido para aislarse de aquello que considera que la hace débil frente al mundo. Entiendo perfectamente que al verse en ese estado de dependencia sentimental se sienta débil y vulnerable, y tienda a rechazar de raíz ese sentimiento. Querer a otra persona sea cual sea el motivo o la propia persona, significa convertirla en tu debilidad (según el grado de cariño o amor que sintamos), pues queremos todo el bien posible para ella y cualquier problema que tenga nos afecta.

De esta forma parece lógico que puedan rechazarse esos sentimientos por miedo, inseguridad o simplemente porque pensamos que “nos hacen débiles”. Bien es cierto que el amor crea dependencia pero, a su vez, da muchísima fuerza. Creo que, si algo nos diferencia de un perro, un gato o un mono, son los sentimientos tan complejos que sentimos. Debemos respetarlos y dejarlos crecer, pues no hay nada más puro y fuerte que el amor y si es nacido de la nada más puro y fuerte aún que si fuese creado o infundado. No eliminemos nuestra mayor cualidad, nuestra naturaleza.

Sea como sea, quien sienta el amor que lo viva y lo comparta, la vida es corta y hay que vivirla al máximo, si es amando a los demás, mejor.

Para terminar, me gustaría dejar una frase grabada en vuestra memoria: De entre todos los amores que existen, ninguno os llenará y satisfará tanto como el amor a vosotros mismos. Sed felices. Muchas gracias por dedicar un poco de vuestro tiempo a leer mis reflexiones. Un abrazo. Hasta la próxima.





viernes, 6 de febrero de 2015

"28 Días" de David Safier

En estos últimos días he estado leyendo este libro que me regalaron por mi santo. "28 Días" es un libro basado en la Segunda Guerra Mundial. Trata sobre una joven judía de dieciséis llamada Mira que lucha por sacar adelante a su familia, por sobrevivir en el gueto de Varsovia.
En un principio, este libro no conseguía atraparme demasiado. Tenía la sensación de estar leyendo una historia moderna ambientada en otra época. Pasaban cosas interesantes pero en ningún momento me preguntaba qué sucedería a continuación. Sin embargo, más o menos por la mitad las cosas se empiezan a poner más duras y la historia me atrapó más. Este libro me ha gustado mucho y lo recomiendo porque es un libro que deja huella, que te hace pensar y reflexionar sobre una pregunta que se repite a lo largo de todo el libro:


¿QUÉ CLASE DE PERSONA QUIERES SER?


A lo largo del libro suceden situaciones en la que las personas tienen que tomar decisiones con una gran carga ética y, cuando lo lees, es fácil pensar qué harías tú en su situación. Probablemente harías lo éticamente correcto. Sin embargo, si te paras a pensar con detenimiento e intentas ponerte en la escena, te das cuenta de que quizá la tensión del momento te haría cambiar de opinión,

Por ejemplo, sin desvelar nada importante de la historia, hay una escena en la que una judía con su bebé en brazos tiene la oportunidad de seguir viviendo para trabajar en las fábricas del gueto, pero tiene que dejar a su hijo morir. La pregunta es... ¿Tú seguirías viviendo o preferirías morir con tu bebé porque tu vida ya no tendría sentido?

Pensando fríamente es fácil decir que moriríamos con el bebé. Sin embargo, en el libro la mujer decide seguir viviendo porque, según dice, si sigue viviendo puede tener más bebés, sin embargo si muere lo habrá hecho en vano.

Las situaciones difíciles nos hacen cambiar de parecer. "En situaciones desesperadas, medidas desesperadas", dicen. Las decisiones que tomamos en los momentos en los que nos ponen contra la espada y la pared son las que demuestran quién somos realmente, qué estamos dispuestos a hacer por vivir, hasta qué punto apreciamos nuestra vida. 

Durante el libro se van sucediendo situaciones así, en las que las personas tienen que tomar decisiones por alargar su vida unos días más, unas horas más. A pesar de que todos presienten el destino que les espera, a pesar de que muchos parecen aceptarlo, en el momento de la verdad todos quieren alargar la incertidumbre un poco más. 

Es un libro con muchas emociones, a pesar de que a mi gusto me parece un poco lento y no me ha llegado a emocionar, siento que se nota demasiado que está escrito en la actualidad, no me ha transportado del todo a aquella época. Pero me quedo con todo lo que me ha hecho pensar, por preguntarme a mí misma qué clase de persona quiero ser. Porque podemos elegirlo. Podemos tomar nuestras decisiones, por mucho trabajo que nos cueste, podemos elegir nuestro destino. 

Lo importante es si en las situaciones extremas seguiríamos la ética o lucharíamos por nosotros mismos. ¿Matarías a alguien a sangre fría porque sabes que si no lo haces tú, te matará él? ¿Arriesgarías la vida por salvar la de tu familia? ¿Dejarías a alguien morir solo o morirías con él? ¿Te dejarías matar fácilmente o lucharías por dejar huella?

Lo que más me gusta de este libro es que al final hay una entrevista al autor en la que cuenta que todo está basado en hechos reales, solo que con personajes ficticios. Yo creo que este libro es muy suave. Suceden escenas que dan pena, pero no se te pone la piel de gallina. Realmente en esta época sucedieron cosas muchísimo peores, por lo que recomiendo leer este libro porque nos transporta a una época dura pero de forma un poco light. También hay una historia de amor, pero es algo bastante secundario y que no marca el ritmo de la historia. Lo que sí lo marcará serán los sentimientos de la protagonista hacia su familia, que en algunos momentos sí que han conseguido sacarme algunas lágrimas. 

He escuchado decir que este libro recuerda a "La ladrona de libros". Yo creo que "La ladrona..." tiene mucha más... magia. Es una historia que marca mucho más, pero este libro tampoco se queda muy atrás. Recomiendo que le echéis un vistazo :) Un abrazo muy grande,