sábado, 21 de junio de 2014

La ladrona de libros

Hoy escribo brevemente porque, ahora que es fin de semana, quiero recomendaros una película que vi hace poco y que no me ha dejado indiferente. Todos sabemos que hay películas que vemos y se olvidan fácilmente pues, a pesar de que nos entretienen durante un tiempo determinado, no consiguen marcarnos. Y sin embargo, hay otras que sí consiguen atraparnos y pasan a formar de alguna forma parte de nuestra vida, que tienen gran significado para nosotros, o que simplemente nos gustan más ¿no? Bueno, pues ésta es una de esas películas que me ha llegado al corazón. Se llama "La ladrona de libros", y sé que la película está basada en una novela, que me gustaría haberme leído antes de haber visto la película, pero al final terminé viéndola por casualidad, sin saber que me iba a gustar tanto.




Está basada en la Alemania de la II Guerra Mundial, cuando gobernaba Hitler. Los judíos eran perseguidos, la pobreza se manifestaba en cada rincón y las personas vivían constantemente asustadas. La película refleja todo ésto muy bien: hay constantes escenas que muestran la situación de aquellos tiempos, así como el miedo de las personas, el control en las calles y los registros que hacían aleatoriamente en las viviendas. Podemos entender entonces la tensión que había en el ambiente.

El principio de la película no me gustó demasiado hasta que lo comprendí. Comienza hablando un narrador con una voz grave y masculina, diciendo: "Es una realidad: tú vas a morir. No importan los esfuerzos que se hagan, nadie vive para siempre. Lamento ser tan fatalista. Mi consejo es: cuando llegue el momento no te alarmes, no parece ayudar. Supongo que debería presentarme apropiadamente, pero es igual, tú me conocerás tarde o temprano [...]".

Sinceramente, pensé que la película se me haría aburrida y que me costaría entenderla, pero sólo es así al principio, conforme avanza la película logras entender quién era la voz del principio y te parece curioso.


El resto de la película es mucho más fácil de entender: La madre de la protagonista es comunista, por lo que ante la situación que se está viviendo, tiene que dar a sus dos hijos en adopción a un matrimonio. Desgraciadamente su hijo pequeño muere antes de tiempo, por lo que la protagonista se encuentra de pronto sola, con unos nuevos padres y en un nuevo pueblo; toda su vida cambia de golpe.
Poco a poco vamos viendo la evolución de la protagonista, que pasa de ser una niña asustada y cohibida, a ser mucho más resuelta y activa. Aprende a leer y encuentra en la lectura un refugio a todo lo que está pasando. En este sentido me siento muy identificada con ella, pues ama las palabras. Le gusta escribir todas las palabras que le parecen interesantes en la pared, y con el tiempo aprende a formar frases con ellas y después, historias. Éstas historias las escribe para describirle lo que va sucediendo a un joven judío que se esconde en el sótano de su casa.

La película está cargada de sentimientos, de emociones, y muestra el lado más sensible y humano de todo lo que sucedía por aquellos tiempos. Hay tres cosas que me llamaron la atención y merecen ser destacadas:

- Cuando Inglaterra declaró la guerra a Alemania, sale la escena de un niño en bici gritando jubiloso algo como: "¡Viva, viva! ¡Estamos en guerra con Inglaterra! ¡Estamos en guerra!", y vuelve a escucharse la voz del principio diciendo: "Siempre es igual: la emoción por la guerra. He conocido a muchos jóvenes a lo largo de los años que creyeron que corrían hacia el enemigo, cuando en realidad corrían hacia mí". (Tiene más sentido cuando se descubre quién es el narrador).

- También me llamó la atención el hecho de que el judío que se escondía en el sótano, le quiere hacer un regalo a la protagonista, pero como no dispone de medios para hacerlo, decide pintar todas las páginas de su libro favorito con pintura blanca, para que ella pueda escribir sus historias.

- Y el momento más impactante creo que es cuando suenan las alarmas por bombardeo y todo el mundo corre a refugiarse. Entonces, el judío que llevaba meses sin poder salir del sótano, aprovecha para salir a pasear por las calles abandonadas y solitarias y la voz de fondo vuelve a decir: "Mientras diez mil almas se ocultaban temiendo por su vida, un judío daba gracias a Dios por las estrellas que bendecían sus ojos".

Son meros detalles que quedan grabados en la mente, que te hacen pensar y reflexionar. Y toda la película está cargada de muchos detalles como éstos. Finalmente lloré como una magdalena, aunque ya no os puedo contar el por qué; me gustaría que lo vierais vosotros mismos. Sin más demora, me despido ya porque me he extendido más de lo que pretendía. Os dejo el trailer de la película, y espero que os guste tanto como a mí.






( ¡¿Por qué no me leeré los libros antes de ver las películas?! ¡¡Arrg!! )


viernes, 20 de junio de 2014

Seguiremos siendo los campeones del mundo

            Tengo la obligación de compartir algo con vosotros que me parece decepcionante y bastante triste. Se trata de la actuación de la selección española en el mundial de Brasil 2014. Creo que hablo por todos cuando digo que esperaba que llegáramos a semis por lo menos, después de todo, éramos los más temidos después de haber ganado la Eurocopa de Austria 2008, el Mundial de Sudáfrica 2010 y la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012.
           
         Todos confiábamos en nuestra selección y hemos puesto todo nuestro corazón en ella. Como español me siento decepcionado por esta vez, pero no desconfío de una selección que ha sido capaz de mantenerse en lo más alto del fútbol mundial durante 6 años consecutivos. Creo que esto solo ha sido un pequeño bache en nuestro futuro, aún nos quedan muchos más títulos que ganar como selección.


           
            A partir de la derrota contra el equipo chileno, es cierto que ya el mundial no me interesa tanto. Este año reconozco que no he visto ningún partido de liga, copa o champions, excepto el clásico Madrid-Barça de la ida, esto se debe a que los estudios me han requerido mucho tiempo y no me ha quedado nada para algo tan innecesario como eso. El segundo partido de fútbol que he visto ha sido el España-Holanda. Reconozco que España empezó jugando bien el primer tiempo pero, aunque yo seguía con la esperanza de que ganásemos y recordar al mundo por qué somos los campeones del mundo, sentía que el final de nuestro reinado había concluido.
           
Felipe y Letizia apoyan a nuestra selección en los momentos
decisivos.
            Ha sido un camino corto esta vez, aún nos queda un partido de la fase de grupos pero es inútil, aunque lo ganemos no nos podremos clasificar, y sin más remedio, deberán volver a España a toda prisa, aunque se habrán perdido la proclamación de Felipe VI, quien, junto a su mujer, nunca abandonó a nuestra selección un ninguno de sus partidos, y acudía como cualquiera de nosotros, con la misma emoción. Solo quiero decir antes de despedirme, que no me siento avergonzado de nuestra selección, al contrario, me siento orgulloso, pero creo que necesitamos un lavado de imagen, ya que, llevamos desde 2008 jugando con el mismo estilo de juego y con el mismo entrenador. Necesitamos darle un poco más de juventud a una selección que lleva muchos años regalándonos buen fútbol. Un saludo a todos y muchas gracias por dedicar un poco de vuestro tiempo a leer mis opiniones. Hasta la próxima.



lunes, 16 de junio de 2014

Modales, por favor.

Hoy necesito escribir sobre algo que me ha indignado bastante. Como siempre, hay una razón que da lugar a mi reflexión. Esta mañana tuve que ir a un centro público para hacer unas preguntas sobre unos papeles que necesitaba. Me atendió una mujer muy descarada que empezó a responder a mi preguntas de este modo: "Vamos a ver, chica, aquí en el papel ¿qué pone? Hay que estar más atentos", "Pues chica, yo no te puedo responder a ésto", "Mira, chica, eso depende..."
En fin, no os podéis hacer ni una idea del tono que usaba conmigo. En el momento me sentí muy mal, pues yo iba a resolver unas dudas y, de pronto, parecía que yo fuera tonta y la respuesta a esas dudas fueran evidentes o absurdas. Me di cuenta de lo que la actitud de una persona puede afectar sobre otra.

Creo que las personas que están "de cara al público" (como se suele decir), deberían de tener ciertos modales e intentar responder bien a las preguntas de las personas. No se puede ser tan borde ni tratar así a la gente. Hay ciertos lugares, como los hospitales, a los que las personas acuden en busca de información, preguntando por familiares ingresados o por la planta en las que se les va a hacer una prueba médica cuyo resultado puede cambiar sus vidas, y en esos momentos lo último que necesitas es que aparezca una persona que te trate de un modo similar al de esta mujer, pues cualquier chispa puede hacer que esa persona se hunda. No sé si me comprendéis o es que yo exagero.

De todas formas, no solamente deben de tener ésto en cuenta las personas cuyo trabajo lo exija, sino que todos deberíamos aprender un poco a comportarnos, pues debemos tener presente que nuestros modales y forma de actuar muestra quién somos, nuestra educación. El hecho de hablar mal, responder de malos modos o discutir, no aporta nada bueno, si acaso molestar a otra persona o buscar una pelea. Y si lo podemos evitar, ¿por qué vamos a dar lugar a ello?

Pienso que es importante hablar bien: el simple hecho de dar las gracias, decir por favor, perdón, disculpa... muestra educación, y eso es de agradecer en una sociedad en la que cada vez se oyen menos estas palabras; una sociedad que parece haber perdido el respeto y en la que incluso algunas personas mayores y en buena posición actúan de una forma tan poco respetuosa.

Hace poco leí una fábula que ahora mismo viene muy bien, así que la resumo y ya me despido por hoy, un poco molesta.


LOS MIL PERRITOS 

Un día, un perrito que paseaba por la calle, descubrió que la puerta de una gran casa estaba abierta y decidió asomarse. Al entrar, se encontró con 1000 perritos como él que lo observaban fijamente. El perrito comenzó a mover contento la cola y los demás perritos hicieron lo mismo. Luego, ladró alegremente y los demás le imitaron. Cuando salió de aquella casa, pensó: "Qué perritos tan agradables, vendré a visitarlos a menudo".
Días después, otro perro entró en la misma casa, y al encontrarse con los 1000 perritos, empezó a gruñir ferozmente y los demás hicieron lo mismo. Cuando salió, pensó: "Qué perros tan horribles, jamás volveré".


Encima de la puerta de entrada de aquella casa había un letrero que decía: "La casa de los 1000 espejos".

A menudo sucede que el mundo nos devuelve lo que proyectamos al exterior: si encaramos la vida con una sonrisa, los demás nos devolverán esa misma sonrisa, pero si mostramos nuestra peor cara, ésa es la que veremos en los demás. 




domingo, 8 de junio de 2014

Lo efímero de nuestro existir...

¡Hola! Hoy vengo a reflexionar un poco escribiendo sobre la marcha, como a mí me gusta. Pero antes quiero dar la explicación del motivo que me ha llevado a decidir escribir.

Hace unos días hacía mucho calor y decidí sacar el ventilador, que estaba guardado desde el verano pasado. Por lo visto el ventilador tiene dos partes: las patas y eso redondo que da vueltas. Yo pensaba que las dos partes estaban juntas y lo levanté entero para transladarlo, pero entonces las patas se separaron y me cayeron sobre el pie derecho. Yo no me imaginaba que eso pesara tanto... me hizo una herida que me dolió bastante. Entonces me di cuenta de lo débiles que somos las personas: nuestra personalidad, nuestros sueños, nuestros recuerdos, nuestras ilusiones, nuestros sentimientos, nuestra forma de ver el mundo... todo está en nuestro cuerpo, que es como una coraza que nos protege del exterior y de todos sus peligros, y sin embargo esta coraza, con tanta responsabilidad, es tan débil que un solo mal golpe puede acabar con todo lo que conocemos en milésimas de segundo. Resulta un tanto perturbador.

Las personas somos tan débiles que un pequeño golpe nos causa heridas, el contacto con un objeto caliente puede causarnos marcas de por vida, incluso el simple hecho de tener una pulsera un poco apretada en la mano nos deja marcas, aunque sean efímeras... ¿Cómo es posible que, con lo importante que es nuestro interior, esté protegido por algo tan débil como nuestro cuerpo? 

Yo por ejemplo, cuando era pequeña, me corté la palma de la mano derecha con un vaso y me dieron puntos. Es... sorprendente comprobar que el recuerdo de algo que sucedió en unos segundos hace más de diez años, quedará por siempre grabado en mi mano, como muestra de lo débil que es nuestra piel, como muestra de lo que puede suceder.


Y sin embargo ésto no quiere decir que debamos vivir en una urna de cristal encerrados. Hay personas que por ejemplo tienen miedo de salir de su casa por lo que les pueda pasar (agorafobia) y otras personas tienen miedo a contraer enfermedades y piensan que tienen todo tipo de males (hipocondríacas)... Todas estas personas viven temerosas, recluidas, con miedo de morir, pero... ¿qué sentido tiene vivir temiendo a la muerte? Eso no es vivir, es estar constantemente temiendo perder algo que no tienes. Porque si no disfrutas de la vida, la descubres y la aprecias, no estás viviendo, por lo que entonces no deberían tener miedo de perder algo que no han empezado a disfrutar. 


Pero bueno, yo, a pesar de que me resulta curioso pensar lo débiles que somos, soy de las personas que piensan que la vida hay que vivirla al máximo, teniendo cuidado, pero no temerosos en exceso. Si hay que saltar en paracaídas, se salta. Porque aunque puedas morir, lo que quieras hacer tienes que hacerlo en esta vida, porque lo que está claro es que cuando mueras no lo vas a hacer. Así que, ¿qué más da dar todo lo que puedas de ti mientras vivas? ¿Qué vas a perder? ¿Algo que no es del todo tuyo? Al fin y al cabo estamos en esta vida mientras se nos permita, porque por más que se empeñe alguien en controlar su salud, en mantener su cuerpo... nadie puede controlar su vida al 100 %.

Creo que la única ocasión en la que he sentido realmente miedo por mi vida fue hace unos tres años, cuando me caí de una bici por una cuesta con muchísima pendiente. Fue una experiencia horrible, el manillar se dobló y de pronto dejé de tener el control, empecé a rodar por el suelo sin poder parar, y sólo fueron unos segundos, pero recuerdo cada milésima de ellos. Me fui golpeando todo el cuerpo: las rodillas, las manos, la cara... cuando por fin pude parar, me miré las manos y estaban ensangrentadas. Me sentí débil. Era una sensación horrible: todo lo que pensaba que era la vida, todas mis preocupaciones, todo mi mundo, podría haberse acabado allí. Eso me hizo darme cuenta de lo efímera que es nuestra existencia aquí, y por eso mismo hay que disfrutar de cada unos de nuestros días, sin tantas preocupaciones, porque todo se acaba en un instante.

Así que hay que vivir cumpliendo todos nuestros sueños, sin miedo pero con cautela, y siempre dando lo mejor de nosotros :)


viernes, 6 de junio de 2014

Un poco más sobre mi (Antonio)

          Nací en un pueblo de Sevilla, Osuna. Desde muy pequeño me ha interesado mucho saber cómo funciona el mundo, cómo están hechas las cosas y qué es lo que hace que cumplan estrictamente su función y no se equivoquen. En mi infancia, me interesé por la construcción a gran escala. Me fascinaban las maquetas de LEGO o IMAGINEXT de castillos de 10.000 piezas para montar. Me gustaba crear y construir cosas alucinantes por mí mismo. Cuanto más grande mejor. Yo disfrutaba pasando las tardes montando castillos para luego dejarlos montados en una mesa enorme y hacerle fotos. Recuerdo que en mi casa tenía una alfombra grandísima y ahí me tumbaba con el plano del castillo y empezaba a construir. Mi mayor obra fue el castillo de Zelda, tarde un año y medio en montarlo y al final, como en ese tiempo hubo una mudanza, perdí algunas piezas y al final lo desmonté porque no encajaban las partes del castillo pero era muy grande.

           Cuando me hice un poco más mayor, me interesé por la construcción a menor escala. Cambié las piezas de LEGO por los tornillos de MECANO y me entretenía construyendo coches, tractores, excavadoras y todo tipo de máquinas con mis maletines de tuercas y tornillos. Según crecía, descubría que ese mundo me llamaba más la atención. Un día, mi madre me regaló un nuevo maletín pero, esta vez, traía un aparatito que si le ponías dos pilas, activaba un motor que le daba movimiento a lo que yo construía. Fue entonces cuando me ilusioné por completo porque sentía que lo que yo construía, servía para algo más que para acumular polvo. Se movía. En ese momento solo pensé en ello como algo divertido en lo que pasar las tardes. Según pasaba el tiempo, iba ideando formas más complejas de aplicar lo que había aprendido a hacer a algo que no solo fuera divertido, sino útil, para mí mismo o para quien lo necesitase. Estaba en una etapa de mi vida en la que, un pensamiento como ese, solo era una idea maravillosa pero que realmente no tendría aplicación real. Solo sería un sueño.


        Me fui haciendo mayor, todas estas ideas y estas ilusiones fueron desapareciendo de mis recuerdos pero en realidad, nunca me aparté de ellas. Cuando me llegó la hora de elegir qué quería estudiar, ciencias o letras, lo tuve claro: Ciencias. Con eso puedo satisfacer mi curiosidad sobre cómo están hechas las cosas o por qué funcionan como funcionan. Tanto es así que, en bachillerato, para algunos profesores, me gané el apodo de “el niño por qué”. Me llamaban así cariñosamente jaja pero es cierto. Fue sobre todo en segundo de bachillerato, cuando tuve una formación un poco más específica sobre la física, las matemáticas y sobre todo, sobre los circuitos eléctricos. Esto despertó un gran entusiasmo en mí. Desde que empecé 3º de E.S.O tenía claro lo que quería estudiar de mayor, y ahora, 4 años después, lo he hecho posible. Estudio Telecomunicaciones en Málaga. El por qué elegí esta carrera es fácil, sentía que podría dar respuesta a todas las incógnitas que durante años fui recopilando y que podría darme la oportunidad de preguntarme otras cosas totalmente diferentes. Pensé que esa carrera me abriría las puertas a un mundo más complicado donde todo tiene un por qué, donde todo sigue unas normas de forma que se pueda controlar para hacer lo que desde pequeño siempre soñé con hacer y pensé que solo sería una ilusión que no podría realizar jamás, ayudar a la gente.
        Ahora que tengo un poco más de idea sobre estos temas, no tanto como para entenderlos pero sí la suficiente como para sentirme intrigado y sentir un gran impulso por encontrar respuestas a mis preguntas, me veo en un punto de mi vida en el que veo posible cumplir mi sueño. He descubierto que en realidad sigo siendo el mismo niño curioso y risueño de la infancia. Pierdo las tardes montando circuitos que me sirvan para crear cosas que luego le puedan servir a los demás. Ahora siento una gran debilidad por la construcción a pequeñísima escala. Cuanto más pequeño y complejo mejor. Creo que este proyecto me hará ser un hombre completo y, aunque sé y espero que nunca se apagará la llama de mi curiosidad, me hará un hombre feliz y orgulloso de haber elegido el camino que he elegido.


          Solo me queda una cosa que decir antes de despedirme. Ya he dicho que soy muy curioso y que mi sueño es dar respuesta a mis preguntas para poder encontrar la manera de utilizar lo que sé para ayudar a la gente pero, no he dicho lo más importante. En este tiempo me he dado cuenta de cuál es la forma en que puedo ayudar a los demás. Como yo en el instituto, cuando le preguntaba a los profesores por qué pasaba esto o de qué estaba hecho aquello, y ellos siempre me decían que no lo sabían y que lo buscara yo por mi cuenta, creo que lo que realmente me haría ilusión en la vida es ser profesor para que cuando tuviese un alumno curioso como yo y me preguntara el porqué de la cosas, siempre tuviera una respuesta que le ayudara a alimentar su curiosidad. Creo que en la vida no hay mayor bien ni mayor riqueza que el amor y el conocimiento. Del primero ya me encargaré en otro momento pero, respecto a este último, me gustaría enriquecer con lo poco que yo llegue a saber a quien quiera que se lo enseñe. Muchas gracias a todos por vuestro tiempo, espero que os haya gustado y que haya servido para darme un poco mejor a conocer. Hasta mi próxima entrada, Saludos :D