lunes, 23 de diciembre de 2013

Merry Christmas

¡Buenas!

Sinceramente no tenía ninguna intención de hablar de la navidad, pero al leer las entradas de Paxo y Roberto no he podido resistirme a escribir algo, aunque sea cortito y sin mucha motivación :)

A ver, así a lo loco, ¿Qué es para mí la Navidad?

Se supone que la Navidad es algo religioso ¿verdad? Celebramos el nacimiento de Jesús y todo está relacionado con ello: los belenes, los villancicos... Pero verdaderamente si pensamos en la Navidad (a mí al menos) lo que se me viene a la cabeza son los mantecados, los dulces buenísimos, y sobre todo un montón de recuerdos y de ilusiones... Recuerdos de cuando era más peque y esperaba ilusionada a que llegara el día de los reyes para recibir mis regalos, recuerdos de cada nochevieja cuando mi madre me pelaba las uvas y les quitaba los huesos para que no me atragantara, recuerdos de las cabalgatas, de los adornos, de los belenes... La navidad puede parecernos una fiesta muy consumista, pues parece que no hacemos más que gastar y gastar dinero comprando adornos, regalos, dulces... pero yo me quedo con la ilusión que nos trae la Navidad, sobre todo a los más pequeños.

La Navidad nos da la oportunidad de vivir muchos momentos que quedan grabados para siempre; nos da un motivo para dar y recibir regalos, para reunirnos en familia, para recordar todo lo vivido durante el año y reflexionar sobre lo que ha estado bien y lo que se puede cambiar en el siguiente año; nos llena las calles de alegría, nos anima a cantar, a tocar panderetas y zambombas, a recordar navidades anteriores... para mí la Navidad es preciosa, creo que no puedo decir nada que me parezca mal de estas fechas.


Me gusta sentir la Navidad, muchos de los buenos recuerdos que tengo han sucedido en esta época. En la entrada que escribió Paxo, hizo un repaso por algunos momentos que han marcado sus Navidades. A mí me gustó mucho leer su entrada porque yo he vivido muchos de esos momentos junto a él. Paxo es mi primo (por si algún desconocido algún día lee esto). Recuerdo perfectamente muchas de las Navidades que yo pasaba en su casa, especialmente la mejor fue la de hace tres años. Ese año decidimos organizar la Navidad por nuestra cuenta y a nuestro estilo, así que montamos una fiesta en la choza que teníamos en su huerta.
 

De esa Navidad también recuerdo una anécdota graciosa, y es que en Nochevieja el padre de Paxo se quedó durmiendo y no le dió tiempo a tomarse las uvas, así que se las tomó una hora más tarde, con los de Canarias. Momentos de este tipo son los que al recordarlos me llenan de nostalgia y sé que la Navidad merece la pena por pequeños detalles como esos, que nos hacen reir y tener recuerdos en común con las personas que más queremos.





Podría pasarme horas recordando muchísimos momentos que han marcado mis Navidades, pero hoy no estoy muy motivada por lo que voy a concluir ya, a lo mejor otro día tengo más ganas de recordar otros momentos, anécdotas y sacar más jugo al tema de la Navidad.
Sé que esta entrada no ha sido muy currada... he empezado a escribir sin ninguna idea, pero bueno la culpa la tienen Paxo y Roberto por hablar tanto de la Navidad jajaja al menos esta entrada es más alegre que la anterior.
Tengo pensado escribir sobre lo que ha sido este año para mí, a ver si encuentro el momento y la inspiración necesaria :)

Y me despido ya, deseando que paseis todos una Navidad genial, esperando que este año haya merecido la pena y que el 2014 nos traiga muchas alegrías y buenos momentos; dando las gracias por haber conocido este año a personas maravillosas que han llegado a mi vida de forma especial, y para terminar, recordando a una persona que nos ha dejado este año, pero que nunca olvidaré por la alegría y las ganas de vivir que tenía. R.




Feliz Navidad.

martes, 17 de diciembre de 2013

Algunas pinceladas navideñas

Buenas tardes a todos. Me he vuelto a motivar tras leer las nuevas entradas de Roberto y Andrea y voy a escribir algo. Si sabes el tema todo es mucho más fácil, escribes y escribes y termina saliendo algo pero el problema es que hoy no sé de que voy a escribir todavía.

Creo que voy a decantarme por algo relacionado con la Navidad....

La Navidad, una palabra que me trae muchos recuerdos y la mayoría de ellos buenos. La Navidad ha constituido una parte más de nuestras vidas y sobre todo de nuestra infancia. Cuando era pequeño siempre esperaba la Navidad con mucha ilusión y empezaba a prepararlo todo con muchísimos días de antelación, para mí era uno de los mejores momentos del año. Cuando tenía dos años mi madre me compró mi primer Belén. Era grande y de escayola, lo pintamos  con pintura dorada y lo pusimos en una estantería, y además pusimos luces de Navidad. Estábamos todos muy contentos con el Belén pero mi madre mucho más que yo. A los pocos días llegó la tragedia... Me enganche a la estantería y lo tiré al suelo y como era de escayola se rompió todo. Yo seguí tan contento allí en el suelo jugando con las cabezas pero mi madre se puso a llorar... Cuando volvió mi padre fue y compró otro exactamente igual y ese sí que duró ya más años.


Fue pasando el tiempo y cada vez me fueron gustando más los nacimientos. Cambié el de escayola por otro más normal. Ya no me gustaba de ese tipo tan grande. Me fueron regalando figuritas, sobre todo mi abuela, que cada vez que iba a visitarme a Casariche me llevaba tres o cuatro. Los primeros años no llegó a ser gran cosa y lo podía poner encima de la tele, después necesitaba más espacio y lo empecé a montar en el suelo debajo de la escalera y así fue creciendo. 

El mejor año de todos fue uno en el que mi padre trajo una puerta de madera que le habían regalado, pero él no la quería, me la dio y con ella y unos hierros que tenía hice una especie de mesa y pude montarlo en lo alto. Era el primer año que ya no lo montaba en el suelo y tenía suficiente espacio para todo.

Aquel año me puse manos a la obra con mucha ilusión: fui a recoger tierra para usarla de suelo en el Belén (mi padre no quería porque decía que iba a llenar la casa de tierra, pero al final se tuvo que aguantar), recogí romero, algunas piedras, ramas, compré un papel con estrellas para ponerlo de cielo, coloqué papel de aluminio para hacer el río, puse las figuras en su sitio... y tres o cuatro tíos cagando que había acumulado con los años tampoco faltaron. Al final quedó perfecto y así volví a repetirlo muchos años. El belén siempre me permitió sentir la navidad con mucha antelación y pasarlo bien aquellas tardes y noches de invierno mientras lo montaba. Lo peor llegaba cuando se acababa la Navidad y tenía que desmontarlo y encargarme de limpiarlo todo y guardarlo para el próximo año, pero también era entretenido.


Otro de los grandes símbolos de la Navidad es el Papá Noel que tampoco faltaba, todos los años lo colgábamos en la ventana de mi casa. Era un Papá Noel muy grande, parecía un tío y allí se tiraba toda la Navidad intentando subir.

En Navidad hay días muy importantes como es el día 24 de diciembre "Noche Buena", el día 25 de diciembre "Navidad", 31 de diciembre "Noche Vieja", 1 de enero "Ano Nuevo" y el 6 de enero "los reyes".
Cada uno de ellos es muy particular y está lleno de recuerdos inolvidables. 

La Noche buena es una noche muy familiar en la que toca cantar villancicos y comer mucho. Siempre recordaré de esta noche las comidas que hacía mi padre. Era una de las pocas veces al año que decidía cocinar y mostrar sus habilidades de cocinero. Siempre presumía diciendo: yo en la mili fui durante ocho meses cocinero de un barco. A mí no me gustaba mucho su comida porque era mayoritariamente carne (cochinillo, solomillos, flamenquines XXL...), pero tampoco estaba mal, había de todo. Un año que coincidió Andrea en mi casa recuerdo que mi padre ganó la cesta de Navidad que venía llena de cosas, otro Andrea y yo preparamos nuestra propia fiesta en mi cuarto y como mi padre se durmió nos libramos de los flamenquines...  

El día 25 de diciembre "Navidad" nunca ha tenido ningún sentido para mí, lo he visto como un día más de navidad en el que te levantas tarde después de la Noche Buena. Para mí Navidad es todas las vacaciones y no un solo día.

El día 31 de diciembre "Noche Vieja" un día muy melancólico en el que siempre un año se nos va. Cada año de nuestra vida es especial y da un poco de pena cuando se va para siempre y nos toca hacer frente a otro.  Desde pequeño lo he vivido con ese sentimiento de melancolía pero también con felicidad porque demuestra que hemos conseguido superar otro año. Las uvas dan paso a un nuevo año, es un momento muy bonito que merece la pena vivirlo entre familiares y amigos. Personalmente es una de las noches que más me gustan del año, nadie duerme y todo el mundo sale a la calle a celebrarlo...Además es una noche en la que nunca falta la frase: "nos vemos el año que viene".


El día 1 de enero "Año Nuevo", es un día en el que cuesta adaptarse un poco al nuevo calendario. Te levantas tarde desorientado y con nuevas actitudes para el año que entra.  Muchos propósitos que al final casi nunca llegan a cumplirse. Yo no puedo quejarme, por ahora siempre he tenido una evolución en mi vida cada año que ha ido pasando. Por ejemplo, de este año "el 2013" no esperaba nada bueno porque es un año muy feo acaba en 13 "el número de la mala suerte" y después de todo no ha estado nada mal. Ha habido de todo pero mucho más bueno que malo. Está claro que será un año difícil de despedir. Debemos aprender a dejar a un lado la supersticiones y vivir el año día a día.

El día 6 de enero "los reyes", un día muy importante para todos los niños que ha marcado toda nuestra infancia, un día muy esperado que ha sacado muchas sonrisas y muchos momentos de felicidad. Los caramelos, las cabalgatas, los regalos... ojalá hubiera más días así al año. 



Bueno voy a terminar de escribir ya. He escrito un remix de cosas relacionadas con la Navidad. He pasado por los días más significativos y los he comparado con algunas de mis experiencias vividas. Espero que os guste y que os haga sentir la Navidad como cuando fuimos niños porque de alguna manera nos estamos empezando a alejar de aquellos días en los que todo era ilusión y felicidad, estamos empezando a hundirnos en la sociedad, pero hay que intentar volver a flotar y volver a tener ilusión y darnos cuenta de que estamos viviendo otra Navidad más y que es tan importante como cualquier otra. Es hora de hacer detalles, estar con la familia, los amigos y regalar mucha felicidad porque la Navidad puede llenar nuestra vida de alegria e ilusión.

viernes, 13 de diciembre de 2013

¡El tiempo es oro!

¡Buenas! ¡Ya estamos en Diciembre! No me lo puedo creer, estos últimos meses se han pasado demasiado rápido... Estoy muy contenta porque se acerca la navidad, y además el blog está muy activo, ya que Roberto ha empezado a escribir, de hecho ha tomado carrerilla ¡y lleva tres entradas geniales!
Además Paxo escribió hace poco una entrada que me encantó a la que tituló "Morir por amor". No tiene desperdicio.

Y yo... yo no estoy muy inspirada últimamente. Hace unos días se me vino a la cabeza un tema del que podría hablar, aunque luego pensé que no sería muy bueno y decidí dejarlo pasar.
Sin embargo ahora me apetece escribir y como no tengo otro tema pues voy a hablar un poco de esto.

Hace algún tiempo vi una película que me hizo pensar. La película se llama "In Time", y es ficticia. Va sobre un mundo parecido al real, pero en el que las personas tienen una especie de reloj en el brazo, y en ese reloj pone el tiempo que les queda de vida. Pero es que además, ese tiempo funciona como dinero, ya que por ejemplo para comprar algo, las personas tienen que descontarse tiempo de su reloj y pasárselo al vendedor. Es un poco complicado de explicar, pero más o menos creo que se entiende.

Las personas tienen que usar el tiempo para comprar, para usar el autobús, pagar impuestos... y para conseguir más dinero tienen que trabajar, robar... en fin, como en la vida real, pero en vez de tratar con dinero, tratan con tiempo.

Todo esto está muy bien. Pero ahora llega la hora de pensar un poquito.

- Yo cuando empecé a ver la película me pregunté si me gustaría saber el tiempo que me queda de vida. Por un lado pensé que si supiera el día de mi muerte, quizás decidiera tomarme la vida más en serio y vivirla al máximo; pero definitivamente pensé que no me gustaría saberlo, ya que sería un tanto agobiante ver como se va restando el tiempo. Entonces me di cuenta de lo tonta que soy.
No nos hace falta tener un reloj en el brazo para saber que cada segundo que pasa en esta vida, es un segundo menos que nos queda. Y el no saber cuánto vamos a estar en este mundo debería darnos más motivos para vivir más intensamente la vida, porque no sabemos qué momento puede ser el último. Esto es un poco rayante ¿no?

- También me di cuenta de que las personas somos como un reloj. Nuestro aspecto físico es nuestro peculiar reloj. Nosotros sabemos perfectamente, sin necesidad de conocer la edad, que a un anciano, supuestamente, le queda menos tiempo de vida que a un recién nacido.
Vamos por la vida mostrando nuestro aspecto, y con él, mostrando el tiempo que llevamos aquí y el que nos queda. Bueno, esto último no es del todo así. No podemos mostrar exactamente el tiempo que nos queda, pero sí se puede calcular más o menos, si no tenemos en cuenta factores como accidentes, enfermedades y demás.


  
 
- Y lo más importante y que más me dió que pensar:

Como he dicho, las personas de la película tenían que pagar con el tiempo que ellos poseían, y claro, si se van descontando tiempo, a ellos les queda menos días de vida. Aunque los van recuperando con el tiempo que consiguen trabajando y demás, así que más o menos siempre tienen el mismo tiempo.

Los ricos (los que más tiempo tienen), viven tranquilamente porque tienen millones de años de vida y no tienen que preocuparse, están hasta aburridos de tener tanto tiempo sin saber en qué gastarlo.

El problema está (como en la vida real) en los pobres. Los pobres tan solo poseen días de vida. Por ejemplo, una persona que posee tan solo en su reloj dos días, tiene un grave problema. Tiene que ir a trabajar diariamente para conseguir más tiempo, pero a la vez que trabaja va perdiendo tiempo (ya que el tiempo que va pasando también se va descontando). El resultado es una vida rutinaria, esclava, sin tiempo para pensar ni desahogos. Trabajar para vivir; perder y ganar tiempo pero siempre mantenerse más o menos con lo mismo... Yo pensé ¿qué sentido tiene eso? Ellos luchan, trabajan por mantenerse vivos, por tener tiempo, pero no pueden disfrutarlo porque están constatemente del trabajo a casa, ni siquiera duermen porque dormir es perder el tiempo en vano. No le encontré mucho sentido y pensé lo triste que sería un mundo así... pero, ¿en qué se diferencia de la vida real?

La mayoría de las personas en la vida real sufren tanto como las personas de esa película. Hablo de las personas de clase media-baja por ejemplo. Personas que llevan una vida rutinaria, esclava, del trabajo a casa, si tienen hijos deben llevarlos a la escuela y cuidarlos, hacer la comida, cuidar la casa... ect. Esa es la vida de la mayoría de las personas de este planeta. Yo veo su vida, veo sus preocupaciones y el poco tiempo que tienen para poder descansar, sentarse un rato, pensar... y me pongo triste. Trabajan para poder comer y seguir con vida, seguir en esta vida. Pero si no tienen tiempo para disfrutarla, ¿qué sentido tiene? Llevo toda la vida observando a mis padres, viendo la vida tan rutinaria que llevan. Desde que tengo uso de consciencia hasta ahora han permanecido igual. Casi 18 años trabajando día a día, sin apenas tiempo para descansar, levantándose temprano, pasando frío y calor, sufriendo sin apenas días libres... y siguen exactamente igual que al principio. Han perdido todo este tiempo, casi nunca han tenido tiempo para disfrutar verdaderamente de la vida, ya que cuando llegan las vacaciones de verano o Navidad, están tan cansados que no tienen ganas de nada. Y esto a mí me hunde. Yo que siempre he pensado que cuando fuera mayor podría viajar, conocer mundo, tomarme mi tiempo en apreciar cada pequeño detalle... Pero ¿qué me diferencia a mí de los demás? Ahora mismo no tengo esas obligaciones, tengo que estudiar pero eso no me pesa, porque es ampliar conocimientos, conocer esta vida y por lo tanto vivirla. Y además, estudiar es evolucionar, crecer y alcanzar nuevos objetivos. Lo que no quiero es una vida rutinaria de anclarme el resto de mi vida en un trabajo que no me guste y llegar a los 50 años y darme cuenta de que la vida se ha pasado así...

En fin, por eso decía al principio que este tema no me gustaba mucho. Es bastante rayante... Quizás ni siquiera debería publicarlo como entrada, pero para eso está el blog ¿no? Para compartir pensamientos. Y ahora mismo estos son mis pensamientos hacia este tema. Aunque la verdad me gustaría que mis entradas fueran más alegres y bonitas, no tan poco inspiradoras... Pero bueno, ya me despido por hoy, esperando poder volver a escribir pronto y sobre algo más bonito. Un abrazo :)