sábado, 10 de mayo de 2014

¡Recuerdos de infancia!

¡¡Hola!! Hace muchísimo que no escribimos en el blog y me siento un poco mal porque muchas veces tengo ganas de escribir pero no se me ocurre sobre qué. Pero bueno, hoy se me ha ocurrido algo que puede resultar interesante.
Hay un libro que estoy viendo últimamente mucho en las tiendas que se titula "Yo fui a EGB". No he leido el libro, pero le he echado un vistazo y está lleno de ilustraciones de cosas típicas de los años 80, más o menos. A mí ese libro me parece interesante pero no me siento identificada, porque al no haber vivido esa época, no conozco las costumbres y cosas que se tenían entonces. Pero la idea de recordar cosas típicas de la infancia me parece buena.

Hay una frase que dice que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Las personas tenemos la suerte o las desgracia de tener el sentimiento de la nostalgia (bueno, al menos yo). Muchas veces nos da la sensación de que el pasado fue mejor de lo que es ahora el presente. Yo creo que este sentimiento se debe a que ya sabemos lo que pasó en el pasado. Es decir, el pasado ya está escrito, sabemos lo que vivimos y cómo nos sentimos entonces, y si recordamos aquellas sensaciones como buenas, pensamos que el pasado es lo mejor que vamos a tener. Pero yo creo que el pasado en realidad se va escribiendo constantemente. Cada segundo que vamos viviendo, pasa inmediatamente al pasado, pues ya sabemos cómo nos hemos sentido en ese segundo. El presente es demasiado efímero, podemos considerar que dura tan solo milésimas de segundo. Sin embargo el futuro es lo mejor que tenemos, pues tenemos el poder de elegir qué hacer, cómo dibujarlo y que pase a la historia. Es lo más bonito, pues hay infinidad de momentos y sentimientos por descubrir, y somos nosotros los que podemos elegir cómo vivirlo.
Aún así, el pasado forma parte de nosotros. No podemos olvidarlo, pues todos los momentos y sensaciones vividas son los que hacen que hoy por hoy seamos nosotros, con nuestra personalidad formada a base de esas experiencias. Ya hablaban de ésto Paxo y Mazuelos en otras entradas, especialmente Mazuelos cuando recomendaba la película de "Efecto Mariposa". El pasado es algo que hemos vivido y que está ahí, y no podemos evitar sentirnos nostálgicos y sonreír al recordar algunas cosas que quizás han quedado un poco apartadas en nuestra mente.
Yo he intentado rebuscar un poco en mi baúl de los recuerdos mental, y voy a poner algunos ejemplos de cosas típicas de mi infancia, que quizás sean comunes con las demás personas que nacieran alrededor de los años 90. Espero que os sintáis identificados, al menos con algunas cosas :)






Los polvos de talco. ¿A quién no le han echado estos polvos en el culete cuándo era pequeño? Yo sigo sin saber para qué servían. Creo que no hacían nada, pero siempre estaban presentes.








El Betadine. Era lo más temido. Cuándo mi madre me descubría alguna herida, me tenía que echar inmediatamente betadine, y yo odiaba cómo escocía al caer en la herida... ¡y cómo machaba! Aún lo sigo usando...







Los caramelos PEZ. Estaban muy buenos, pero lo que más me gustaba era el cacharro dónde podías meterlos para sacarlos de uno en uno por la apertura de la cabeza.







Muelle de colores. ¿Quién no se ha comprado ésto alguna vez en la feria? Yo siempre me lo compraba, pero terminaba enredándose y rompiéndose.






Tamagochi. Otro de los juguetes típicos de la infancia. Fue mi primer acercamiento a la tecnología. Era algo muy sencillo pero que me tenía todo el día enganchada.







Y ¿dónde dejamos a los furbys? Anda que no lloré yo nada hasta que me compraron uno como este. Decía dos o tres frases repetidas y abría y cerraba la boca. Yo flipaba :)





Hace mucho que no compro phoskitos. Pero recuerdo que cuando era pequeña, en cada phoskito venía un punto, y cuando tenías unos pocos, ibas a la tienda y te daban un juguete. Si comprabas una caja, el juguete ya venía. Había veces en las que los juguetes eran juegos de magia, otras veces eran unos dinosaurios que se podían doblar y convertir en huevo... Pero lo que más recuerdo era una vez que venían muñecos de E.T. Había dos o tres diferentes, y yo quería uno que tenía una capucha roja, pero siempre me salía uno con un dedo levantado. Todavía tengo por lo menos diez E.T. iguales en mi casa. Al final no conseguí el de la capucha.


Anda que no me dio a mi rabia cuándo salieron los DVD. Vi como algo típico de mi infancia empezaba a desaparecer. Cuando yo era pequeña tenía decenas de películas de dibujitos en VHS. Lo más odioso era cuándo iba a ver una película, y resultaba que el título de la cinta no coincidía con el de la carátula. Pasaba el 90 % de las veces, pues las tenía todas desordenadas. Pero pasé horas y horas de mi infancia soñando con las películas disney, y aún hoy en día sigo pensando que son muchísimo mejores que todas las películas que hace ahora.




Castillo de Casper. Una navidad empezaron a anunciarlo en la tele y yo me moría de ganas de tenerlo. Se convirtió en mi ilusión y se lo pedí a los reyes. Paxo también se compró uno. Y a los dos se nos rompió una de las torres, que era una linterna. Hace poco, Mazuelos y Roberto me contaron que ellos también tenían este castillo. Creo que a todos nos dio por comprarlo :)






Los teletubbies. Fue la primera cinta VHS que me compraron. Me encantaban esos barrigones de colores que correteaban por los prados con conejos. Cómo el sol son cara de niño sonreía, la aspiradora esa con ojos que hacía ruidos raros, cómo se les iluminaba la barriga, y la voz esa potente decía: "Es la hora de los teletabis, es la hora de los teletabis". Cuando salían vídeos de niños haciendo actividades, yo estaba deseando de que se acabara y salieran otra vez los teletabis. 





Los huevos kinder. Me encanta recordar la ilusión que me hacía comprar huevos kinder y ver la sorpresa que salía. Unas veces eran cosas simples, como cochesitos que tenías que montar tú, o cosas así. Y otras veces eran muñecos de una colección. Yo siempre esperaba con ansia a que llegara el verano para que empezaran a vender los huevos kinder esos diferentes, con chocolate blanco y dos bolitas que se comía con una cucharita.




En el colegio a veces teníamos hacer figuras con plastilina, pero es que en mi casa estaba siempre jugando con ella. Recuerdo que la que usaba era la de la marca "Jovi", aún reuerdo su tacto y olor. Qué recuerdos. Hacía casitas con las carátulas de las cintas VHS, y los muebles eran de plastilina :')





Las ceras blandas. Eran otras de las cosas que usábamos en el colegio. En verdad yo odiaba pintar con ellas porque manchaban mucho y mis dibujos siempre terminaban con los colores mezclados y horribles, pero me traen muchos recuerdos.


David el Gnomo. Marcó mi infancia. Mi padre me compró la serie entera y yo estaba obsesionada con ellos. Muchas veces iba al campo con mi padre para buscar gnomos en los huecos de los árboles. Creo que era una serie preciosa y me encanta una frase que aparecía en la intro de cada capítulo: "Nadie es mejor por ser más grande".







Ya se me olvidaba mencionar a Pingu. Era otra de mis series favoritas cuando era más pequeña. La veía más o menos por la misma época que los teletubbies, recuerdo que la veía todos los días antes de ir al colegio. Era una serie muy sencilla pero entretenida.







Colonia Nenuco. Creo que no existe niño en el mundo que no conozca el olor de esta colonia. A todos nos la han echado de pequeños, y su olor nos sigue trayendo recuerdos de la infancia. Todos los bebés huelen a nenuco :)




Bueno, tengo muchísimas más cosas típicas que recuerdo, pero tampoco es cosa de poner aquí toda mi vida en imágenes. Espero que os haya gustado y, si vosotros recodáis algo más, podéis dejarlo en los comentarios. Intentaré escribir más a menudo, y espero que los demás también lo hagan. ¡¡Un abrazo gigante!! :)


2 comentarios:

  1. Antonio Mazuelos11 de mayo de 2014, 0:50

    Hola Andrea, en primer lugar me gustaría felicitarte por tu entrada, es maravillosa aunque, la verdad es que no me esperaba algo así. Me ha sorprendido mucho, pero para bien eh :D. Me encanta que dediques un poco de tu presente a valorar y compartir tu pasado con nosotros. Mientras leía tu reflexión, has conseguido transportarme a mi más tierna infancia, aquella época en la que lo más importante era ser un niño bueno para que mamá y papá no nos castigaran. Cómo dolían los castigos de mamá cuando hacíamos trastada jajaja. Me has motivado con tu entrada y me has hecho sentir genial, tanto es así que a mí también me gustaría, si no te importa, compartir algunos de los recuerdos que me hicieron tener una infancia entrañable:

    -Al igual que todos los niños de nuestra generación, y por seguir un poco con las series de dibujos, yo también crecí entre Pokémons y Digimons. Recuerdo que Pokémon lo ponían por la mañana en verano y me levantaba temprano para verlo mientras desayunaba. Digimon lo ponían por la tarde y lo veía después de hacer mi tarea.

    -Recuerdo también los tubos esos de pegamento líquido que nos mandaba la seño para clase y que no pegaban ni la plastilina jajaja. Eran las herramientas básicas de niño travieso: barra de pegamento, lápices de colores y tijeras de punta redondeada. Todos hemos tenido esas cosas sí o sí. Cuánta ilusión nos hacía ir a clase los primeros días para estrenar nuestro material nuevo.

    -No podríamos dejar atrás los riquísimos Bollicaos. Esos bollitos de pan de leche rellenos de chocolate (mis favoritos eran los de chocolate con leche) que traían siempre o casi siempre una sorpresa dentro. Yo también coleccionaba los huevos con forma de dinosaurio que mencionabas en tu entrada Andrea jajaja eran muy feos y pintados de un solo color: rojo, azul, amarillo o verde oscuro.

    -En cuanto a los juguetes, como bien dices, yo también tenía mi castillo de casper, debo decir que mientras tú y Paxo rompisteis la torre linterna, yo la perdí entera jajaja. Pero si tuviera que destacar un juguete en especial, me quedaría con mis Action Mans, esos muñecos soldado que siempre venían disfrazados de diferentes profesiones, a cual más arriesgada. Me pasaba tardes enteras jugando con ellos.

    En fin, hay muchos más recuerdos que seguro que resultan interesantes pero ya es demasiado y no quiero quitarte el protagonismo ni la idea de recordar cosas de la infancia, solo me ha resultado emotivo e interesante y me ha parecido bien aportar un poco de mi infancia también. Gracias por compartir esto con nosotros y por hacernos sentir una pequeña parte de algo tan grande como son nuestros primeros recuerdos, aquellos que nos marcan de por vida. Espero que sigas haciendo entradas así de geniales y espero hacer yo mismo alguna en breve. ¡¡Un abrazo gigantesco!!

    Antonio Mazuelos.

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  2. Hola Andrea
    Llegó por fin el momento de comentar estas entradas.
    Yo soy también como tú, de los nostálgicos. De los de "Cualquier tiempo pasado fue mejor" [Copla I - "Coplas a la muerte de su padre" (Jorge Manrique)]. Pero como decía un querido profesor mío de Historia, "Cualquier tiempo pasado fue ANTERIOR".
    En el pasado, también tuvimos nuestras dificultades y adversidades. Pero como ya es cosa del pasado y como la mente es muy lista, pues nos quedamos con los mejores recuerdos y vamos borrando los malos.
    Lo importante, es mirar al presente, que es lo que verdaderamente podemos tener en nuestras manos y manejar. Ni al pasado que ya no está, ni al futuro que es el cuento de la lechera.

    Pero es bueno mirar al pasado también para recordar las cosas buenas!!
    Yo también tenía un Castillo de Casper y también me dio por el tamagochi (ahora los niños modernos tienen Pou, que pueden hacer virguerías con él, pero nosotros nos lo pasábamos bien con eso).
    Pingu y los teletubbies, en mi casa los aborrecieron.

    Pero ¿Y Doraemon? A ese no lo has puesto. Y a mi me acompañó muchos muchos días. Todos los niños hubieramos querido tener un gato robot que nos sacase cosas del bolsillo mágico ;)

    Me gusta tu entrada.
    Un abrazo!

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